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  • Orlando Gimenez

Abstención, la única opción para terminar con el fraude de la Ley de Lemas

Argentina es un país de riqueza histórica, sobre todo en materia política. Esa historia nos muestra el camino a seguir para derrotar a los regímenes falaces y descreídos, que hacen de la corrupción su credo y del nepotismo su modelo de institucionalización política.


¿Qué diferencias tiene el régimen gildista de Formosa respecto del unicato que impuso Julio Argentino Roca a finales del Siglo XIX?. La respuesta es ninguna.

El gobierno se repartía entre familiares, los negocios privados con plata pública quedaban en manos de los parientes y entenados y la inmensa mayoría de los argentinos soportaban la iniquidad, la pobreza y la exclusión.

Ese modelo se financiaba con las exportaciones del entonces llamado “granero del mundo” y se sostenía con autoritarismos, intervenciones y castigo para los que disentían.

¿Cómo se sostiene hoy el gobierno en Argentina? Con los fondos que recauda la exportación de la soja, aunque los que la administran se dicen enemigos de quien les permite acceder a las divisas que le dan oxígeno financiero a las deficitarias administraciones.

Formosa vive de los fondos coparticipables que la monarquía de Gildo Insfrán administra para beneficiar a sus integrantes y a nadie más.

Para consolidar ese poder pone en lugares estratégicos sus parientes. La hija Yanina es Diputada, su hermano Carlos lo fue por un tiempo.

Se armó una estructura de jueces cortesanos y una Legislatura que oficia de escribanía que vota leyes como el Presupuesto Anual en media hora de haber sido presentado por el Poder Ejecutivo, se llegó hasta el escándalo de aprobarlo con las copias del proyecto dentro de la bolsa de plástico con la que vino de la imprenta y el Presidente del cuerpo llegó a decir “como cada legislador tiene una copia en su poder se procede a la votación”. Era cierto que lo tenían en su poder, pero nadie excepto los técnicos del Ministerio de Economía que lo elaboraron conocían su contenido.


¿Cómo se construyó ese poder hegemónico?

En los comicios nacionales de 1985 la lista de diputados del Justicialismo formoseño logró una magra ventaja de poco más de 100 votos, por encima de los obtenidos por la Unión Cívica Radical, el estratega y Presidente del Partido Justicialista por entonces Ministro de Gobierno, Vicente Bienvenido Joga decidió copiar la estructura electoral de Uruguay que tenía la oprobiosa ley de lemas, tan fraudulenta que decidieron derogarla.

Sancionada la Ley de Lemas la otra estrategia fue cooptar a los partidos chicos en el Frente para la Victoria, no se sorprendan, desde 1987 en Formosa se resolvió usar ese nombre. En ese Frente fueron incluídos el siempre colaboracionista de gobiernos autoritarios, Movimiento de Integración y Desarrollo y otros partidos menores, vulgares sellos de goma, pero con una exigua diferencia de votos, todo suma y todo sirve.

Con esa estructura electoral el Frente de la Victoria obtiene su tercera victoria sobre el radicalismo y consagrar a Vicente Joga como Gobernador y a Gildo Insfrán como Vicegobernador.

La otra estrategia justicialista para consolidar su hegemonía era mandar a los peronistas como supuestos opositores. En 1991, con la constitución reformada para permitir una reelección del Gobernador y Vice; Joga, Gildo y Floro Bogado idearon una estrategia perversa. Decidieron que Floro Bogado sea el “opositor designado” y se presentara supuestamente por fuera de las estructuras oficialistas.

Con esa estrategia el justicialismo logró sumar los diputados electos por la boleta de Joga e Insfrán y 5 diputados “angaú contreras”, entre ellos Adriana Bortolozzi de Bogado, que no tardaron en volver al oficialismo consolidando mayoría absoluta en la Cámara de Diputados que hasta entonces le fue esquiva.

En esos comicios la ley de Lemas jugó un rol importante en el aumento del número de bancas del peronismo en la legislatura y los concejos deliberante, mientras el radicalismo veía reducirse su rol opositor a representantes testimoniales en sus bancas.

No se detuvieron allí. El máximo esplendor de la aplicación de la Ley de Lemas se pudo comprobar en la supuesta interna de Gildo Insfrán con Vicente Joga de 1999, donde ambos contendientes fueron candidatos a gobernador del Lema Justicialista en el cual con la engaña pichanga de presentar un candidato “angaú opositor” al oficialismo sumó 51% de las boletas de Gildo Insfrán y el 21% de las boletas de Vicente, o sea ese año se alzaron con el 72% de los votos y 11 de los 15 diputados provinciales, achicando la magra participación radical a 4 electos para una poltrona en la Legislatura y redujeron su rol opositor a ver si conseguían un carguito más para algún puntero o para designar algún familiar con categorías 1, alto sueldo para financiar a la militancia.

Los diputados “joguistas” no tardaron en mostrar la hilacha y en pocos meses dos de los tres legisladores “leales” al “gatito blanco” se pasaron a las filas del Gildismo, así como todos los integrantes de los cuadros dirigenciales del PJ, tras firmar jugosos contratos de asesores con rango de subsecretarios o ministros, en la nómina de la Secretaría General que conducía el inefable Pomelo Ferreira.

Vale destacar la honrosa actuación del diputado joguista Oscar Gómez que nunca se pasó a las filas del gildismo, aunque eso le costó el ostracismo político.

Si hacía falta más muestra de la perversidad electoral del peronismo vale este ejemplo, en 2001 le permitieron al clorindense Manuel Celauro ser parte de la lista radical como candidato a diputado. El centenario partido se comió el amague y con su magro 25% de votos logró que un peronista sea electo diputado.

Celauro ni siquiera esperó a jurar como legislador para declarar su fidelidad al “modelo formoseño”, y con esa maniobra le quedaron sólo 8 diputados a los radicales, número que mantienen a duras penas, a veces con la pérdida de alguna banca, desde entonces a la fecha. Vale destacar que Celauro llegó a ser diputado en el sublema radical más votado.

Desde entonces los “opositores radicales” se mantienen testimoniales entre 7 y 8 diputados, 3 o cuatro concejales en la capital, un senador nacional y un diputado nacional en los años que se votan tres representantes a la Cámara Baja de la Nación y hasta los intendentes de su partido se pasaron al gildismo como Miguel Insfrán de Villa Escolar o el aliado Romero de Subteniente Perín. Así están las cosas en el reino de Gildo Insfrán, hasta los supuestos opositores le hacen de cortesanos para legitimar todas las iniquidades que perpetra el régimen.


Ley inconstitucional

Desde 1987 a la fecha a ningún jurista radical se le ocurrió cuestionar la inconstitucionalidad de base que tiene la Ley de Lemas que también es llamada “ley de doble voto simultáneo”, es decir ley que consagra el voto indirecto para elegir diputados y cargos Ejecutivos, desde 2011 sólo en los municipios y sus concejales.

El Artículo 103 de la Constitución formoseña reformada para construir la monarquía de Gildo Insfrán con la reelección indefinida reza “El Poder Legislativo será ejercido por una Cámara de Diputados, elegidos directamente por el pueblo con base en la población, no pudiendo exceder de treinta el número de sus miembros”.

Esta regla constitucional del voto directo del pueblo rige para todos los cargos electivos de la provincia desde la primera Constitución Provincial, fue ratificada en la reforma de 1990 y como puede apreciarse también ratificada por el propio Gildo Insfrán cuando decidió convertirse en el dueño del “imperio del verde” en 2003.

Cualquier estudiante de la materia Derecho Constitucional puede ver la flagrante violación que representa la vigencia de la Ley de Lemas que consagra la elección indirecta de los legisladores, ya que esa ley permite sumar votos de otros candidatos al candidato que obtuvo más sufragios dentro del lema pertinente.

De hecho en Formosa se hace uso y abuso de esta cláusula a la hora de impedir el acceso de aquellos diputados que obtienen más votos que el último de la lista oficial en el propio gildismo, porque el Poder Legislativo decidió avanzar aun más en la inconstitucionalidad de la forma de consagrar a sus miembros, al establecer el requisito del “piso electoral” que no aparece ni en la Constitución y ni siquiera se animaron a ponerla en el texto de la ley de lemas.

La ley 653 que instituyó los lemas y sublemas hasta dispone que la distribución de cargos legislativos se hará por Sistema D’Hont, sistema de cálculo de adjudicación de bancas que otorga justicia y reconocimiento a la voluntad popular, ya que su correcta aplicación impide que un candidato en noveno lugar de la lista ganadora ingrese porque el primero o tercero de las listas que salieron segunda o tercera tienen más votos que ese noveno candidato.

Con el criterio legislativo del piso, fundado en una equívoca interpretación del principio “La Cámara es juez de la validez de los títulos de sus miembros” se derogó de hecho por aplicación de una resolución legislativa la instrumentación del sistema D’Hont entre los competidores de los sublemas que establece el Artículo 6º de la propia le ley de lemas, es decir se derogó la correcta aplicación de la voluntad popular por decisión de una elite sentada en las poltronas de la Legislatura con beneplácito de los supuestos opositores radicales, que con esa norma inconstitucional dejan afuera a sus competidores internos.

No hay que olvidar que la justicia-lista del Superior Tribunal avaló este criterio inconstitucional e ilegal de derogar la aplicación de una ley por una mera resolución legislativa, instrumento de rango jurídico absolutamente de menor jerarquía que una ley, porque es voluntad de quienes manejan el poder.

Ese es el marco de gravedad institucional en el que se desarrollan las elecciones provinciales en la provincia de Formosa desde 1987.

Hay una Constitución violada sistemáticamente cada dos años, con cada aplicación de la Ley de Lemas y de una mera resolución legislativa que deroga una ley con aval de la Justicia, para imponer el criterio del piso que no está legislado en ninguna otra norma que la voluntad de los 30 diputados, y mal que les pese a los formoseño que -nada tienen que ver con estos enjuagues y corruptelas- lo padecen.

El radicalismo por acción u omisión es cómplice de este estado de cosas, al homologar con su participación en cada elección la aplicación de normativas abiertamente inconstitucionales, antirrepublicanas y absolutamente antidemocráticas.

Los opositores auténticos deberían exigir a sus representantes bucear en la digna historia de lucha del partido de Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen contra el régimen conservador, falaz y descreído de Julio Argentino Roca que tras casi 20 años de lucha y abstención a presentarse en las elecciones fraudulentas, que proponía el entonces oficialismo, logró que algunos representantes de ese régimen sancionaran la Ley de Sufragio Universal, Secreto y Obligatorio, que conocemos como Ley Sáenz Peña que permitió a la Argentina ingresar al siglo XX con gobiernos elegidos por la voluntad popular.

En Formosa no se respeta la voluntad popular, no rigen las leyes, ni la Constitución Nacional ni siquiera la que consagra la monarquía de Gildo Insfrán, por lo tanto los que se dicen opositores deberían pensar si siguen siendo cómplices de ese régimen dándole el barniz de supuesta democracia al avalar al régimen falaz y descreído con su participación en cada elección o siguen el ejemplo de su digna y gran historia en defensa de la república y la democracia.


Por Ruben Orlando Gimenez

Desde algún lugar del nordeste