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El día después

Formosa vive en estado de revulsión. Desde el 5 de marzo hay otro clima en las calles y avenidas de la ciudad ubicada a la vera de la Vuelta Fermosa, que bautizaron los conquistadores españoles y hasta en la avenida Costanera que lleva ese nombre en honor a esa historia hay manifestaciones que rompen el cerco impuesto por el gobierno provincial que mantuvo las restricciones de pandemia durante un año.

Hay que reconocer que la gota que rebalsó el vaso fue la intención de volver a imponer prohibiciones de Fase 1, a una ciudad agobiada por la falta de trabajo, la pobreza y el autoritarismo.

Lo que viene es la discusión sobre un modelo de gestión que exhibe su agotamiento. Durante un año la administración que conduce el eterno Gobernador Gildo Insfrán pudo imponer su autoridad rayana a la dictadura.

Ejemplo en las provincias vecinas cuando se detecta un nuevo contagio de coronavirus el Gobierno envía una ambulancia con enfermeros y médicos para asistir y controlar la evolución de los pacientes y, si amerita internación, lo llevan a los hospitales de campaña o a las unidades especiales de COVID 19, creadas para contener la enfermedad.

En Formosa los que van a visitar a los probables contagiados son escuadrones de policía que se desplazan en celulares propios de razzias y operativos de gran alcance para reprimir la delincuencia, ni los contrabandistas que a toda hora cruzan por el mangal reciben tanta atención de las fuerzas de seguridad.

En las provincias vecinas el paciente de COVID es tratado como lo que es una víctima de la enfermedad y se trabaja por su pronta recuperación y por la contención del virus y prevención de nuevos contagios, en Formosa se los llevaba a centros de reclusión con reglas carcelarias ejecutadas por personal policial que siempre aducían que los malos tratos propinados a los ciudadanos tenían origen en órdenes de arriba.

En todo el país hubo cuarentena estricta, hubo aislamiento que duró hasta julio, hasta esa fecha las medidas de contención de la enfermedad eran razonables y la ciudadanía las aceptó. En Formosa esas condiciones de encierro y sometimiento por la fuerza de los ciudadanos se mantuvo hasta enero, y recién en febrero y por imposición de numerosos fallos judiciales que daban vía libre a reclamos de habeas corpus, mayor libertad de circulación, el gobierno de Gildo Insfrán se vio obligado a flexibilizar, pero siempre a su estilo y forzando los límites de interpretación de las decisiones judiciales.

Por estos días hubo nuevos fallos que obligan a Formosa a aceptar la libre circulación de las personas que tienen PCR negativo y no presentan síntomas de la enfermedad, orden judicial que Gildo Insfrán ordenó resistir, apelación previa y con una determinación rayana a la sedición, porque no hay que olvidar que la Justicia Federal es Autoridad en todo el territorio argentino y la desobediencia de sus fallos es levantamiento contra las normas constitucionales y una verdadera declaración de rebeldía en contra de las instituciones constituidas de la República Argentina.

Esa autoridad emana de la Constitución y ningún Gobierno puede desobedecerlas, aunque ese gobernador tenga el ciento por ciento de los votos de las elecciones.

Ese es el frente Judicial, Insfrán se rodea de constitucionalista y fue a buscar auxilio a la Casa Rosada a la que visitó el jueves, pero al parecer no fue recibido por nadie. Los voceros de la Presidencia, de la Jefatura de Gabinete de la Nación suelen inundar los whatsapp de fotos, comunicados sobre la actividad protocolar del Presidente y sus funcionarios.

En coincidencia con la estadía de Insfrán en Balcarce 50 visitó al Jefe de Gabinete de Ministros el Defensor de los Vecinos de la Municipalidad de Corrientes Agustín Payes, el funcionario volvió feliz a su ciudad, hasta pudo sacarse una selfie con el Presidente, no sólo con Santiago Cafiero, sin embargo no hay registro fotográfico personalizado del mandatario formoseño. Al parecer nadie quiso sacarse una instantánea con alguien acusado de robarle los bebés a las mujeres wichí.

En el Frente Político Insfrán y su séquito de eternos ministros, diputados deben hacer recuento de daños porque es la primera vez que las manifestaciones contra la autoridad del gobierno provincial se volvieron masivas pese a que siempre ejerció violencia y ninguneo contra quienes se le oponen.

Lo pueden atestiguar los ciudadano qom de Colonia La Primavera, que hasta sufrieron asesinatos, quema de sus hogares y persecución sistemática, también lo pueden atestiguar los Docentes Autoconvocados que son el único gremio que se anima a ganar las calles, desde que se constituyeron como tal, para denunciar los sueldos paupérrimos que paga el régimen de Insfrán.

Gerontocracia

Gildo Insfrán y sus ministros son todos de la tercera edad. Con él gobiernan desde siempre Antonio Emérito “Pomelo” Ferreira; Jorge Ibáñez, y Armando Cabrera desde la Legislatura y el Consejo de la Magistratura como disciplinador de los obedientes jueces provinciales.

No son nuevos, todos están en la función pública desde la gestión de Floro Bogado, Jorge Ibáñez es aun más antiguo ya ocupaba cargos públicos jerárquicos durante la gobernación del Coronel Juan Carlos Colombo, tiempo en el cual el abogado recaló en la provincia.

Los cuatro controlan los resortes del poder político y económico, articulan los negocios privados con la plata pública y mantienen a la población de la provincia sumida en la pobreza.

Con ellos en el poder no hay posibilidades de recambio.