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  • Orlando Gimenez

El estallido debe dar paso a la construcción de la alternativa

Acerca de golondrinas y primaveras


“Una golondrina no hace primavera”. Ricardo Colombi, Senado de Corrientes 4 de marzo 2021. Valga la frase del ex gobernador, que respondió una queja de este cronista en plena sesión, para graficar la esperanza de los formoseños para que el estallido del 5 de marzo sea el germen que incube miles de golondrinas que hagan imposible la continuidad del largo invierno gildista.


Rubén Orlando Giménez Desde algún lugar del nordeste.



Nada será igual en la provincia de Formosa después del 5 de marzo. Los hechos disruptivos suelen sorprender y después de la catarsis que casi siempre tiene formas violentas, llega el tiempo de la reflexión. Con buen tino el creador de esta iniciativa editorial busca analizar el día después de la convulsionada protesta.

Quedó claro que el “modelo”, que tanta jactancia provoca en quienes administran el mal gobierno, está agotado.

Agotado por su inmovilidad institucional.

Agotado por la falta de respuestas a la sociedad toda.

Agotado por la ausencia de pluralismo.

Y…, sobre todo…, agotado porque hay una sociedad que decidió no soportar más la iniquidad de la sangría de ver a sus hijos buscar mejores destinos en otra parte del mundo, donde hay más libertad y oportunidades.

Ese agotamiento se ve en la exhibición obscena de la riqueza de unos cuantos funcionarios y sus familiares que ostentan mansiones, todo tipo de vehículos de alta gama. Montar una concesionaria de autos caros es un excelente negocio en una de las provincias con más pobreza del país.

Por estos días una formoseña que hace mucho tiempo, cuando se podía elegir si quedarnos o irnos, se fue a armar su vida a Alemania me contactó para ofrecer ayuda. Pese a la distancia sigue añorando a la Formosa de la piel de algodonales y sangre de quebrachos.

Ella se enteró por el estallido que el mal Gobierno nos dejó sin la piel y nos drena la sangre. La desaparición de los algodonales y el saqueo al monte nativo son dos metáforas de cómo actúa el gildismo.

Formosa tiene, chacras más chacras menos, no más de 300 mil hectáreas cultivadas, de las cuales el 60 por ciento se dedica a la siembra de pasto para el ganado de los estancieros. Lo informó el Ministerio de la Producción de la provincia.

Hace décadas que Formosa perdió el sitial de líder en la producción de algodón argentino, puesto arrebatado por Santiago del Estero, Chaco, Santa Fe y Salta, recién en quinto lugar se ubica el imperio del verde, porque “la plata blanda mojada en sudor” como dice Ramón Ayala El Mensú, se cosecha más en otras provincias.

En 2019 en la provincia se cultivaron 9.296 de las 298.950 hectáreas del algodón sembradas en 9 provincias. En la campaña 1977/1978 Formosa sembró 116.000 hectáreas, superficie que declinó desde 1983 a la fecha.

No es raro entonces que en Formosa campee la pobreza que obliga al desarraigo.

En 1983 Formosa tenía poco más de 250.000 habitantes y 220.000 hectáreas cultivadas de distintos productos y se tenía la buena costumbre de dar licencia a los empleados públicos, entre febrero y marzo, para que vayan al campo a sumar brazos para la cosecha.

Es decir, al tiempo del regreso de la democracia Formosa tenia -chacras más, chacras menos- una hectárea sembrada por habitante.

Según las estimaciones poblacionales publicadas por el INDEC, Formosa tiene al presente año, gente más, gente menos, 610 mil habitantes; es decir que se cultiva menos de media hectárea por habitante y el 60% de esas hectáreas es pasto para el ganado de los terratenientes que, ¡oh causalidad…!, son los mismos integrantes del mal gobierno, ya sea en el oficialismo o, en la oposición. De industrias no hablamos porque no hay.

Con media hectárea de cultivo por habitante no es raro que la sociedad formoseña sea una de las más pobres de un país que tiene el triste privilegio de tener a más del 50% de sus habitantes por debajo de la línea de la pobreza, según el Instituto de Estadísticas y Censos del mal gobierno.

A Formosa le están drenando la sangre joven que antes de la pandemia cotidianamente subía a un colectivo de Tramat, Andesmar, Flecha Bus para no volver, porque hallaron trabajo y un futuro de libertad en otras provincias, para ellos y para sus hijos.

Seguramente cuando se levanten las restricciones de corte fascista, que nada tienen que ver con la prevención sanitaria, volverán a subir a los colectivos.

El formoseño es manso. Tal vez acostumbrado a los interventores federales de los malos gobernadores de Territorios Nacionales, sujetos que eran castigados en los ministerios nacionales con un cargo en lo que los porteños llaman el culo del mundo y a los gobernadores militares que recalaban en el Regimiento de Infantería de Monte 29, también como castigo de sus superiores y los sorprendía -en ese mal destino- una de las tantas asonadas golpistas del siglo pasado.

Con esas malas costumbres asumieron los gobiernos de la era democrática que trajo la promesa de progreso, desarrollo económico y justicia social inclusiva. Nada se cumplió.

Botón de Muestra, el ministro gildista Jorge Ibáñez recaló en la provincia y consiguió conchabo en el gobierno de la última dictadura.

Con esos antecedentes se dedicaron a continuar la cultura del autoritarismo y el sometimiento de la sociedad a los arbitrios de quienes mandan. Ni Floro Bogado ni Vicente Joga hicieron la diferencia, mucho menos el mal gobierno de Gildo Insfrán.


Más plata que Misiones

La monarquía que se instaló con la ley de lemas y la reelección indefinida tiene el triste privilegio de administrar la provincia más pobre del país, eso que su coparticipación solo es el 6% menos que la que recibe Corrientes y 7% más que la de Misiones.

Para ser más gráfico, por cada 100 pesos que recibe la provincia de Corrientes, Formosa recibe 95, y por cada 100 pesos que recibe Misiones el imperio del verde recibe 107. Formosa tiene otro plus. Según las estimaciones del INDEC Corrientes y Misiones tienen más de 1.100.000 habitantes, es decir casi el doble de los habitantes que tiene Formosa.

Repasando archivos me encontré con los pdf de los 13 números anteriores de 1879, colgados en esta página, allí publicamos notas con el triste liderazgo de Formosa en materia de Mortalidad Infantil, pobreza estructural y sus índices de desigualdad. Esos índices revelan que Formosa tiene el doble de mortalidad infantil que Misiones.

El peronismo formoseño no puede tener la caradurez de culpar a otros por esos índices porque Gildo Insfrán tiene la suma del poder público desde que asumió, los jueces fallan a pedido del gobierno y la Cámara de Diputados es una escribanía que vota los presupuestos anuales sin sacarle el plástico, que trae de la imprenta, a la copia que se les entrega media hora antes de iniciar el tratamiento legislativo.

Encierro, prohibición a trabajar, represión irracional y un régimen policial que tratan de justificar en una supuesta política sanitaria, fueron el caldo de cultivo para que el descontento se acumulara y la sociedad ya no soportara la presión.

Los manifestantes del 5 de marzo y días posteriores no son cuadros militantes de la izquierda desestabilizadora o de la derecha golpista. Los pocos zurdos formoseños no convencen a las mayorías y la derecha está en el gobierno.

Tampoco la oposición institucionalizada tiene la capacidad de movilizar a los descontentos. Fueron ellos: los jóvenes cansados de tanto atropello y basureo los que arremetieron contra las vallas que representan la opresión.

El mal gobierno estaba confiado en que alcanzaba con un poco de propaganda en la red medios provinciales que además de Canal 3, Canal 11, Radio Nacional, Radio tropical suma a los diarios tradicionales y otras que se dicen “privadas” para mantener el cerco informativo de lo que pasa en la provincia.

Por suerte para los formoseños no fue así los celulares, las redes sociales de alcance globales y el mercado que consume los denostados “medios hegemónicos” permitieron abrir una brecha en el blindaje informativo y; el dolor de las libertades que nos faltan a los formoseños, se vio en vivo y en directo en todo el mundo.


Voluntad de cambio

Hasta aquí los hechos. Hay descontento pero los cambios perdurables no se construyen sólo con la explosión de ira contenida de los oprimidos.

Si la idea es superar un modelo político, social y económico de privilegio para unos pocos allegados que se agotó, hay que construir la alternativa.

No alcanza con el “que se vayan todos”.

La alternativa tiene que crear los mecanismos de cambios, articular las propuestas y formular la necesidad de políticas superadoras.

No alcanza con los políticos oportunistas que dicen ser opositores y en cada oportunidad que tienen acuerdan privilegios o respaldos institucionales con los dueños del régimen, tampoco alcanza con el entusiasmo juvenil de quienes aspiran a un futuro mejor.

La catarsis del estallido debe dar paso a la organización, a la formulación de políticas de consenso para ofrecer opciones creíbles a la ciudadanía que espera ese cambio y todavía tiene miedo a que sea peor lo que se viene.

Hay que construir esa alternativa porque el régimen autoritario tiene resto y cuenta con el respaldo irrestricto del Gobierno Nacional, cuyos líderes aspiran a trasplantar el modelo gildista a cada punto del país.

El régimen va a responder y lo hará con contundencia, hace pocos días un poderoso político correntino le dijo a este cronista “una golondrina no hace primavera” y lamentablemente tiene razón.

El cinco de marzo es un punto de partida. Por eso hay que construir el camino nuevo para que los huevos puestos ese día incuben y permitan que, dentro de muy poco, nazcan cientos de miles de golondrinas y hagan posible el estallido de la primavera para todos los formoseños, que posibilite el desarrollo en libertad para los que están y permitan volver a los que se vieron obligados a partir.