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  • Gladys Bobadilla

Fallo de la corte sobre la autonomía de la CABA

Actualizado: may 21


Antes que nada debo resaltar la premura con la que se emitió este Fallo, aclarando el mismo que, no obstante haber vencido la vigencia del DNU cuestionado, la Corte se halla obligada a establecer un criterio rector en tan importante cuestión, ante la eventual repetición o prórroga de dicha situación.

Otra cuestión que deseo aclarar, ante los dichos del Presidente Alberto Fernández de que “los miembros de la Corte no pueden dictar un Fallo favorable al candidato que les guste”, es que, salvo el Dr. Carlos RosenKrantz, los otros fueron designados por gobiernos justicialistas y distan mucho de ser macristas.

Me parece fundamental mencionar también la importante participación ciudadana a través de las organizaciones de padres (los chats de las mamis) y expertos que se constituyeron en "amicus curiae" (amigos del Tribunal), exponiendo su opinión y expertise en el tema.

Entiendo que se trata de un Fallo esclarecedor y didáctico que brinda definiciones muy importantes sobre Federalismo, división de poderes, autonomías provinciales y de la CABA, su status constitucional, facultades originarias y delegadas, propias y concurrentes de Nación, provincias y CABA, en materia de educación y salud, DDHH y emergencia, el derecho humano a la educación y a su acceso y su máxima satisfacción posible, la inexistencia del AMBA como actor constitucional territorial, ya que no se trata de una región pues no reúne los requisitos constitucionales al efecto, todas debidamente fundadas en la Constitución, las opiniones de instituciones y científicos expertos, los Tratados internacionales suscriptos por el país y los principios de coordinación y concertación federal, buena fe y lealtad federales que deben regir la interacción equilibrada de la Nación, provincias y CABA, en aras de lograr la consecución de los intereses comunes, el bienestar de todos y nunca la destrucción, no entorpeciendo ni anulando las facultades constitucionales de los otros actores, concluyendo que la Nación no justificó debidamente su intromisión en la esfera de atribuciones de la CABA en materia educativa, en cómo desarrollar la educación y atender las cuestiones sanitarias en los establecimientos educativos de su jurisdicción, conforme los arts. 5 Y 129 de la Constitución Nacional y 6 de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ya que “la pandemia no es una franquicia para anular el derecho vigente, no crea ni amplía poderes” (voto del Dr. Rosenkrantz), por lo que entiende que la Nación avanzó sobre la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires acogiendo el planteo de la misma.

El gobierno Nacional en lugar de acatar el Fallo simplemente o cuestionarlo con argumentos jurídicos, lo descalificó brutalmente. El Presidente, luego de decir que es un hombre de derecho, manifestó que el Fallo es “el derecho en decrepitud hecho sentencia y que digan lo que quieran que nosotros haremos lo que debamos”. El decrépito es él que olvida que dijo “Si Cristina no entiende que la Corte es un contrapoder hay que ver quién la aprobó en Derecho Constitucional” y que la Constitución de 1994 otorgó autonomía a la Ciudad de Buenos Aires, no siendo ya el presidente de la Nación el Jefe de Gobierno ni su Legislatura el Congreso de la Nación, pues elige a sus propias autoridades conforme a su Constitución.

Y la Vicepresidente, calificó al Fallo como “golpe institucional”, lo que sólo se entiende en el marco de su “broncemia” o acumulación de bronce en la sangre, enfermedad grave donde la arrogancia y la egolatría inyectan inmensas cantidades de bronce en su corriente sanguínea desarrollando síntomas muy agudos de soberbia y los que la padecen se creen dioses, pero son tipejos cargados de soberbia, arrogantes y aislados que han perdido la noción de la realidad.

Más incomprensible aún es lo de Barcesat que pidió la intervención federal a la CABA y el Ministro de Justicia Soria que dijo que el Fallo lleva al límite el funcionamiento institucional. Ninguno esgrimió argumento alguno.

Personalmente creo que este Fallo de la CSJN es una esperanza para la República y demuestra que no todo está perdido.


Por la Dra Maria Gladis Bobadilla

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