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  • Orlando Gimenez

Un año y pico sin inversión sanitaria


Formosa sigue siendo una isla en materia de respeto a los derechos humanos. Las acciones del Gobierno de la provincia que resolvió un nuevo “encierro” para la capital y Clorinda es la prueba palpable que el eterno Gildo Insfrán, el modelo que quieren Cristina y Alberto Fernández para todo el país, no piensa en solucionar el grave problema de salud pública que afronta la provincia desde mucho antes de asumir, y eso ocurrió hace casi 26 años.

A saber Formosa recibe de coparticipación casi el doble por habitante de lo que reciben sus vecinas Chaco y Corrientes y más que el doble que Misiones. Para tener una idea, Chaco es la que más plata recibe nominalmente, o sea si Capitanich recibe 100 pesos, Corrientes recibe 90, y Formosa 85, Misiones la cenicienta de la coparticipación del NEA recibe 75.

Cabe aclarar que es un cálculo estimado porque es muy difícil acceder a los informes de goteo diario en las páginas del Ministerio de Hacienda de la Nación.

O sea podemos decir que Formosa con poco más de 600 mil habitantes recibe, proporcionalmente más plata por cada formoseño que lo que destina la ley de Coparticipación para sus vecinas, las tres superan el millón cien mil de habitantes.

Formosa a lo largo de las gestiones justicialistas puede exhibir como única y solitaria joya de la salud pública al Hospital de Alta Complejidad, que tiene un modelo de negocios que sirve para enriquecer a sus funcionarios pero los formoseños tienen poco acceso a él, ya que se privilegia a quienes tiene obra social por encima de los pacientes sin cobertura.

Después están el más que centenario Hospital Central que atiende de todo, desde las emergencias por accidentes, por ejemplo si tenés la mala suerte de derrapar con tu 110 frente al Hospital de Alta Complejidad y sufrís una fractura expuesta tenés que esperar la ambulancia que te lleve a la emergencia del Central ubicado a 40 cuadras del lugar del accidente. Un ejemplo de cómo se maneja la salud pública.

Ahora bien la pandemia lleva un año y dos meses de vigencia y en Formosa son se habilitaron hospitales de campaña, no se agregaron camas al sistema de salud ni se previó la ampliación de los servicios de Terapia Intensiva con respiradores para asistir al 4% de pacientes afectados de COVID que los necesitan.

“El gobierno te cuida” dicen los exégetas del fascismo sanitario que impuso Gildo Infrán, un slogan similar al de la dictadura que dice repudiar el Ministro Abel González que rezaba “Proteger es querer” y con esa frase trataban de esconder secuestros, torturas, asesinatos, violaciones y hasta el robo de bebés.

Del otro lado del Bermejo la pandemia golpeó fuerte pero los gobiernos hicieron los deberes y con solo 5 pesos más de lo que recibe Formosa Corrientes duplicó el número de camas de sus Unidades de Terapia Intensiva, tenía 300 al inicio de la pandemia en mayo de 2020 habilitó otras 300 y a un año de esa decisión amplían a otras 100 más, es decir el sistema de salud pública de Corrientes tendrá para dentro de un mes 700 camas de Terapia intensiva, 400 de ellas destinadas a la atención de pacientes graves de COVID 19.

En estas páginas publicamos la novedad de la apropiación sistemática de los recursos de la salud pública a través de empresas ligadas a las más altas autoridades del Ministerio en los tiempos en que el amigo de Insfrán José Luis Décima firmaba las contrataciones para la adquisición de equipamiento, maniobras con sobreprecios y equipos que nunca terminaban en los hospitales públicos.

Se supone que el Hospital Central cuenta con modernos equipos de diagnóstico por imágenes, pero todos los pacientes que se atienden y necesitan ese servicio son derivados a centros privados de diagnósticos por imágenes. Otra forma de desviar recursos públicos para los negocios privados.

José Luis Décima y Gildo Insfrán son los responsables del estado paupérrimo de los centros asistenciales médicos de todos los niveles, desde la sala más sencilla en pueblos del extremo oeste o un barrio del Circuito 5, al Hospital de Alta Complejidad.